Filosofía de un Bohemio

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Esta historia ocurrió hace algunos años. Me la contó un viejo que en sus años mozos cansado de los convencionalismos sociales, después de empaparse de las filosofías pre-socráticas, socráticas, platónicas, aristotélicas y contemporáneas, decidió romper con ellas, y ser bohemio, errabundo, poeta del silencio, viajero sin tregua, romántico… sin amor, alumno sin maestro, sabio sin seguidores. También fue algunas cosas terminadas en –ero…, pero de eso no quiso hablar. Vivió feliz, murió con una sonrisa en los labios, murmurando que se moría su mejor amigo.

 Me dijo que había decidido crear su propia filosofía y que necesitaba ponerla en práctica. Que podía ser tan buena como otra cualquiera. Me reconoció que le fue bien, que disfrutó que fue él mismo, que alcanzó paz en su corazón. Ahora la vista puesta en la distancia del tiempo, tenía sus dudas, no sabía si podía servir para alguien. Como filosofía era muy buena, pues formulaba muchas preguntas, y la filosofía es eso, la creación de preguntas, siempre las mejores están por hacer, pero para desarrollar en estos tiempos que corren, la veía caduca. Él así me la relató, y yo así se la cuento…

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     FILOSOFÍA DE UN BOHEMIO

Algunas vidas se pueden resumir en un renglón: Soñador compulsivo vividor por condición, una mano en la botella y otra en tu órgano; que desde que era un niño nunca pudo entender, que decían los “mayores”, de cómo debía ser.

Ya en el colegio no prestaba atención, pues todo lo que decían carecía de valor, lo que no enseñe esta vida, no lo enseña el profesor.

No te asustes por esto y escucha su razón, la vida del profesor no tenía ningún color.

Ya iniciando el camino de la emancipación, y observando las vidas a su alrededor, se le nubla la vista y pierde la razón; que si trabajar treinta años y morirse en un rincón es de gente inteligente, le manden al paredón, le  metan treinta balas, una por cada dolor, ricos siempre las mismos, pobres los del montón.

Tú sigue con el rebaño, que yo seguiré al sol, un rebelde sin causa, yo no quiero condición, tan solo quiero cantarte y dormir en tu calor.

Todo lo que poseo: “una guitarra y una canción”, para acariciar tu cuerpo, para hacerte el amor, porque en mi último viaje sólo me podré llevar, el sabor de tu esencia, lo vivido, y nada más.

10537299_557830844342581_5225059312461137906_n  Jorge Trigueros: Le gusta las películas, leer, la música y si es posible un cóctel de todo. En el arte como en la música su entusiasmo es infinitamente superior a su talento, no le gusta perder discusiones.

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