La sociedad tica y el rock nacional

Los costarricenses siempre, en su mayoría, se han caracterizado por menospreciar lo suyo y exaltar lo extranjero, esta dentro de nuestra idiosincrasia, debe ser por no haber tenido una historia sólida, con raíces fuertes y tradiciones centenarias como México o Sudamerica, no me malinterpreten, Costa Rica es el lugar más bello del universo pero su cultura y su arte están muy rezagados, comparando a otros países de nuestro subcontinente ¿A que se debe esto? Se podría empezar diciendo que dentro de la creencia nacional, lo criollo no es tan bueno como lo extranjero, por ejemplo deseamos que nuestro artistas cobren una porquería, ojala regalen sus horas de ensayos, esfuerzos y estudios y ojala paguen los gastos del transporte de instrumentos, nos duele pagar 6 rojos por un par de bandas ticas pero a pocos les duele pagar 50 mil colones por una artista plástica y sin talento como Katy Perry, preferimos alabar a músicos foráneos que sentarse en un bar y darle la oportunidad a los nuestros, de ahí que algunos busquen oportunidades en otros idiomas que no son el nuestro.

El arte, un hobbie de vagos

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Cuando la mayoría de ticos piensan en un rockero, músico, actor de teatro, etc, piensa en una persona vaga que no quería buscar un trabajo de verdad, no es que creamos que el padre del rock nacional sea un vago pero él era la mayor prueba de esto, su arte era menospreciado, y muchas veces la gente lo llamaban destructor del éste, le llamaban vago, cuando fue gracias a su persona que la música se desarrollo un poco y por bandas como Café con Leche, quiénes le dieron identidad costarricense al rock ¿Cuantas veces no se han escuchado frases como; eso es un vago, greñudo, debería conseguirse un brete de verdad, muchas cierto? Por desgracia así se expresan del arte tico muchas personas, cuando ven un par de músicos en un bus o en la calle, donde más bien alegran la ciudad.

Un placer de la clase alta

Otro punto bastante complicado y por el cuál el arte costarricense no ha despegado del todo es que difícilmente una persona de las clases menos privilegiadas del país logre tener acceso a fuentes de arte, si logran hacerlo costará que logren grabar un álbum o un vídeo promocional, el precio de ambas cosas es elevadísimo y para alguien que deba elegir entre la música, que salvo un caso extraordinario lograra tener éxito y trabajar y estudiar, que da un futuro más estable, pueda elegir la primera opción, eso deja a un pequeño porcentaje de la población con el casi monopolio del rock, además ese escaso número de costarricenses no tienen tan en la mente los verdaderos problemas nacionales que la mayoría viven, por lo que las letras no suelen identificar a las personas del país con la realidad, difícilmente todos se sientan identificados con una canción que diga que alguien no se arrepiente de nada, pero si se sentirán identificados con una que dice ; baila que mañana tenemos que trabajar para darle al niño de comer, no por nada los mejores representantes del rock criollo desde mi punto de vista al menos, sean José Capmany y Jorge Zumbado Rodríguez, ambos de la clase media nacional y conocedores de la realidad que vive la mayoría de la población día con día, como la delincuencia, las peripecias económicas o dificultades en el trabajo, donde la única salida es pegarse la fiesta el fin de semana.

Un mal que no puede durar mil años

Si bien es cierto este fenómeno lleva décadas, no puede ser eterno, Costa Rica respira y transpira arte, se puede notar en cada calle y avenida de las principales ciudades del Valle Central, miles de músicos, artistas gráficos callejeros, pintores y muchos más recorren las aceras de nuestro país, alegrando a las personas que los escuchan. Lo primero que debemos hacer es empezar a defender y valorar más lo nuestro y creernosla, definitivamente si lo quisiéramos y con la educación académica de tiquicia, no tendríamos nada que envidiarle a nivel artístico a ningún país vecino, menos exportar basura de otras latitudes con el potencial que ya tenemos.

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10629740_10203305707198439_4447662657682159517_n Rafael Vargas, más creativo que periodista. Más pasional que artístico, fanático de la literatura, el cine, la música y los videojuegos. Persistente enamorado de épocas pasadas. Se medica para su adicción a Metal Gear, los Survival y el rock latino.

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