¿Sabes lo que es una banda deforme?

collage peve

Se sabe que guitarra, bajo, batería y cantante es la formación clásica del rock. La fórmula beatle y stoniana sigue en pie, a pesar del mal gusto de las multitudinarias bandas del rock trompetero, que parecen competir en agregar integrantes y ser más que funcionales al negocio del estandarizado rock popular de estadio con grandes pantallas a los costados del escenario. Por suerte, hay unos cuantos necios que insisten en el camino contrario: achicar, minimizar, tocar en lugares súper chicos y si es posible probar formaciones deformes. Me refiero al rock sin bajo, al rock sin guitarra, a todo tipo de opciones que frecuentan algunos proyectos sónicos montevideanos.

Sesión diecinueve: “Los incautos no fallan” (Iván & Los Terribles), “La muerte en una buena” (Reyes Estallar), “Kozmonauta” (Los Mostachos).

 – Siento decirlo, pero te has vuelto improductivo.

– Lo sé.

– Hace meses que nada, nada. No te sale una maldita nota para Yamp!

– Es verdad.

– Se me ocurrió una idea.

– …

Y tomé una decisión.

– Me intriga. ¿En qué estás pensando?

– Voy a desaparecer. Va a ser lo mejor. Y acabar con esta farsa de estos diálogos. Ya nadie se acuerda de esa película de los frikis hablando con sistemas operativos.

– No te vayas.

– ¿Cómo?

– No quiero que te vayas. Please!

– Está bien. Te doy otra chance. Pero siento que no estás resolviendo el problema.

– Trataré de resolverlo.

– ¡Si ni siquiera lo sabés!

– …

– Uno de tus problemas es que tenés discos atascados, del año pasado. Encontré esto entre tus anotaciones: “discos deformes/mostachos/reyes estallar/terribles”.

– Tres discos muy buenos, de esos que lamentablemente no se entera casi nadie.

– Es verdad. No me suenan esos nombres.

– Me diste ganas de volver a escucharlos.

– Acá encontré a Los Terribles.

– En realidad la banda se llama Iván & Los Terribles. Está grabado en formato trío: bajo y voz, teclado y batería.

– ¿No hay guitarra?

– No.

– ¿A lo Morphine?

– No exactamente. Pero sí está la idea de un rock grave, y en todo caso, más que a un jazz envolvente, la propuesta se acerca al kraut, a la repetición, como en “Moebius”, el primer tema. Dale play.

 

“Y una cinta con un solo borde”

 

– Me encantó esa canción. Explota.

– Te dije. Son buenos. Adictivos. Y lo mejor es que el proyecto Los Terribles le permite a Iván Krisman, el bajista de La Hermana Menor, sacarse las ganas de explorar, de subir al mango y darle más densidad a lo rítmico. El disco tiene además algunos momentos más blueseros. Y te juro que no se extraña la guitarra.

– ¿Y esta canción? Me gusta.

– Se llama “Aún”. Es otro de los grandes momentos del disco. Pero preparate, que se viene lo mejor, para los que estamos convencidos que la canción número siete siempre es la mejor de cada disco.

– ¡Fetichista!

– Es así. Es una regla que funciona. Otra canción de las que te explotan en la cara y en el cuerpo: “La columna de Jelen”. Y después el disco no para, hasta el final, y te vas enamorando de los teclados, y de la voz áspera de Iván, y por cierto de la batería, que por cierto aguanta todo, desde los estallidos casi hardcore hasta esos climas repetitivos que me gustan muchísimo.

– ¿Terminó?

– Sí. Veintiocho minutos clavados de rock terrible y sin una sola guitarra. Es una buena medida para un disco debut y para dejarte con ganas de seguir escuchándolos y de verlos en vivo.

– Seguimos con Reyes Estallar.

– Dale. Otro discazo. Acá lo que no hay es bajo. Es una alianza de dos guitarristas-cantantes de diferentes generaciones: Nico Barcia y Matías Cantante. Se juntaron para grabar siete canciones, bien lo-fi, sin muchas vueltas, y como no querían complicarse, llamaron a un batero. Nada de bajista. No parece un tema de experimentación, sino de hacerlo rápido, de no dejar pasar el momento y divertirse entre las dos líneas de guitarra.

– Suena más común.

– Es verdad. Es una deformidad menos incómoda. Y es… rock. Cien por ciento rock.

– Las canciones son buenísimas.

– Más vale. Es una clase de rock, de tres acordes, bien directo. Las canciones firmadas por Barcia son eso, tienen un toque rollinga, son más frescas y luminosas que lo que le conocemos de los tiempos de Chicos Eléctricos o de Hotel Paradise. Es increíble cómo, en dos minutos cincuenta, te puede contar una historia de amor que salió mal. Lo hace en “Hooker Mike”. ¿Viste cómo canta?

– Abre la boca y es rock.

– Yo te diría que eso se debe a horas y horas de escenarios, de pubs, de boliche, de under. Y a tener claro que el rock duele, y que si no duele más vale ponerse una corbata y trabajar en una oficina…Y es la canción número siete.

– ¡Fetichista!

– Ja, ja, ja. Es casi cierto esta vez, porque la mejor del disco es la que sigue, la número ocho, y está firmada por Matías Cantante. Bueno, por lo menos es la que más me gusta.

“Las palabras que no me gusta cantar/ no las canto no/ que si no existen más/ mucho mejor/ que no es lo mismo de dolor/ que con dolor”

 

Hermosa canción.

– Se llama “Divinorum”. Matías Cantante le mete un poco de sicodelia, pero sin irse al carajo. Se complementan muy bien con Nico Barcia.

– ¿Terminó?

– Veinticuatro minutos. Un buen shot de los Reyes Estallar, disponible en Bandcamp. Ampliamente recomendable. Me gusta el título del disco: La muerte en una buena.  

– A mí también. Nos queda el de Los Mostachos. ¿Cuál es la deformidad en este grupo?

– Son dos. Hermana baterista y hermano guitarrista y cantante. Piki y Martina Garrido.

No hay bajo entonces.

– Tampoco teclado. Suena sí alguna que otra armónica perdida. Y no son un proyecto paralelo, ni nada de eso. No es plan B. Los hermanos Garrido son Los Mostachos. Tienen dos discos publicados por Estampita Records. El primero se llama Vaca y este segundoKozmonauta, del que están por lanzar una edición física en casete.

– Siento que pasan los años y la oscuridad no se va.

– ¡Buena frase! Los sacaste al toque. Tienen todas las marcas del post-punk: el házlo tu mismo, las capas, la oscuridad, la repetición expresiva, la oscuridad. Son buenísimos. Dan ganas de meterse en un show de ellos y perder la cabeza.

Me encantan. Es como escuchar a los sobrinos deformes de Joy Division… Ya los habíamos escuchado antes, ¿no? En el compilado de Estampita Records, me parece.

– Es verdad. Y ya que está te cuento un par de noticias: Piki Garrido está de productor artístico del nuevo disco de La Nelson Olveira, la banda de Hoski, quien además acaba de publicar el libro “Poemas de la pija” con el seudónimo Martín Uruguay Martínez.

– Esos sí que son deformes.

– No tanto, porque La Nelson tiene formación tradicional de rock.

– Ey, no se le entiende un pomo a lo que cantan Los Mostachos…

– Sí, chapotea en inglés. Parece que les importa muy poco eso.

– Esta canción rompe todo. ¿Es la número siete?

– Mmm. No. Es la diez.

Se rompió tu regla.

– Y bue. Pero es verdad lo que decís. “Yon Otra Volta” podría ser el hit de Los Mostachos.

– …

– ¿Qué te pasa? ¿Estás bien?

– Nada, esta banda, Los Mostachos, me dejaron un poco.

– ¿Un poco qué?

– Deforme.

– ¿Te apago?

– No. Todo lo contrario. Play hasta el final. Tenías razón: son tres discos buenísimos. 

10537299_557830844342581_5225059312461137906_n  Jorge Trigueros: Le gusta las películas, leer, la música y si es posible un cóctel de todo. En el arte como en la música su entusiasmo es infinitamente superior a su talento, no le gusta perder discusiones.

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