Cartas de amor de personajes históricos

El amor es el motor del mundo según dicen algunos, sin duda es un sentimiento que es capaz de provocar guerras, mover montañas y cambiar el corazón de cualquier persona, incluso los mayores genios políticos y militares de la historia de la humanidad, músicos y artistas en general hombres y mujeres influyentes que dejaron su huella marcada en las páginas de los libros que hoy en día nos definen como civilización, para ellos fue también un sentimiento que los salvó o los condenó a sufrir, pero que influyó en sus vidas, en sus obras, y por ende en su legado que vemos plasmado en tantas cosas que la actualidad.

Por supuesto que antes de la revolución tecnológica de estas últimas décadas era imposible comunicarse con ser amado por cualquier otro medio que no fueran las cartas y la correspondencia, algo que también estaba lleno de romanticismo, de una pasión que solamente estos personas históricos con su intensidad eran capaz de plasmarla a tráves de papel y letras.

Juramentos de amor eterno, reproches, odio, erotismo, toda clase de sentimientos y sensaciones de estas parejas inmortales que hasta son tomadas en la actualidad como ejemplos de lo que el verdadero amor es, quizá hasta encuentren en algunas de esas bellas palabras la inspiración para su próxima carta.

Frida a Diego Rivera

FRIDA-Y-DIEGO-1

“Nada comparable a tus manos ni nada igual al oro-verde de tus ojos. Mi cuerpo se llena de ti por días y días. Eres el espejo de la noche. La luz violeta del relámpago. La humedad de la tierra. El hueco de tus axilas es mi refugio. Toda mi alegría es sentir brotar la vida de tu fuente-flor que la mía guarda para llenar todos los caminos de mis nervios que son los tuyos.

Mi Diego: espejo de la noche. Tus ojos espadas verdes dentro de mi carne, ondas entre nuestras manos. Todo tú en el espacio lleno de sonidos, en la sombra y en la luz. Tú te llamarás Auxocromo, el que capta el color. Yo, Cromoforo, la que da el color. Tú eres todas las combinaciones de números. La vida. Mi deseo es entender la línea, la forma, el movimiento. Tú llenas y yo recibo. Tu palabra recorre todo el espacio y llega a mis células que son mis astros y va a las tuyas que son mi luz”.

Napoleón a Josefina

6264_1

“No le amo, en absoluto; por el contrario, le detesto, usted es una sin importancia, desgarbada, tonta Cenicienta. Usted nunca me escribe; usted no ama a su propio marido; usted sabe qué placeres sus las letras le dan, pero ¡aún así usted no le ha escrito seis líneas, informales, a las corridas! ¿Qué usted hace todo el dia, señora? ¿Cuál es el asunto tan importante que no le deja tiempo para escribir a su amante devoto? ¿Qué afecto sofoca y pone a un lado el amor, el amor tierno y constante amor que usted le prometió? ¿De qué clase maravillosa puede ser, que nuevo amante reina sobre sus días, y evita darle cualquier atención a su marido? ¡Josephine, tenga cuidado! Una placentera noche, las puertas se abrirán de par en par y allí estaré. De hecho, estoy muy preocupado, mi amor, por no recibir ninguna noticia de usted; escríbame rápidamente sus páginas, páginas llenas de cosas agradables que llenarán mi corazón de las sensaciones más placenteras. Espero dentro de poco tiempo estrujarla entre mis brazos y cubrirla con un millón de besos debajo del ecuador.”

Karl Marx a su esposa Jenny von Westphalen

Karl Marx y su esposa Jenny ✆ e

“Amor Mío: ….En cuanto nos separa un espacio, me convenzo enseguida de que el tiempo es para mi amor como el sol y la lluvia para una planta: lo hace crecer. Apenas te alejas, mi amor por ti se me presenta tal y como es en realidad: gigantesco; en él se concentran toda mi energía espiritual y toda la fuerza de mis sentidos…. Sonreirás, mi amor, y te preguntarás que por qué he caído en la retórica. Pero si yo pudiera apretar contra mi corazón el tuyo, puro y delicado, guardaría silencio y no dejaría escapar ni una sola palabra. Carlos”

Albert Einstein a Mileva Maric

Einstein-y-Mileva.jpg

Querida Fräulein Maric,
Por favor no te enojes conmigo por mantenerme alejado tanto tiempo. Estuve seriamente enfermo, tanto que no me animé a dejar el cuarto. Todavía mis piernas están algo débiles. De todos modos, hoy junté coraje y me aventuré a salir, para dar un paseo. le dije a la señora Bäch que invitara a los huéspedes que lo desearan a una reunión, y deseo que tú estés entre los que vendrán. Pero si no puedes venir, yo te visitaré tan pronto como me sienta suficientemente bien. Y si no soy capaz de salir, esperaré con ilusión tu pronta visita.
Con mis mejores deseos, tu Albert Einstein.

Oscar Wilde a  Alfred ‘Bosie‘ Douglas

oscar-wilde

“Mi niño,

Tu soneto es encantador, y es una maravilla que esos labios tuyos, rojos como pétalos de rosa, estén hechos tanto para la locura de la música y las canciones como para la locura de besar. Tu delgada alma dorada camina en el medio de la pasión y la poesía. Sé que Jacinto, a quien Apolo amaba con tanta locura, era tú en los tiempos de Grecia. ¿Por qué estás solo en Londres, y cuándo vas a Salisbury? Ve allá a enfriar tus manos en el Crepúsculo gris de las cosas góticas, y ven aquí cuando quieras. Es un lugar encantador en el que solo faltas tú; pero ve a Salisbury primero.

Siempre, con imperecedero amor, tuyo”.

De Ermest Hemingway a su esposa Mary

119f8ff7b73bc71adc5941720c9b6fb7

“Mi querido pepinillo,

Salgo en el barco con Paxthe, Don Andrés y Gregorio y estoy afuera todo el día. Luego regreso con la certeza de que habrá una carta o varias. Y tal vez las haya. Si no hay, estaré triste y esperaré hasta la mañana siguiente. Pensaré que no habrá nada hasta la noche.

Escríbeme pepinillo, si fuera un trabajo que tienes que hacer lo harías. Es muy duro estar aquí sin ti y lo estoy haciendo pero te extraño tanto que podría morir. Si algo te pasara moriría de la misma forma que un animal muere en el zoológico si algo le pasa a su pareja.

Mucho amor, mi querida Mary. Debes saber que no estoy siendo impaciente, estoy simplemente desesperado”.

Adolf Hitler a Eva Braun

o-HITLER-EVA-BRAUN-facebook.jpg

Querida Eva:

Te escribo esta carta, porque después de conquistar gran parte de Europa por primera vez temo por la vida del imperio alemán. Mañana vendrán a atacarnos los americanos, y aunque seguramente no pase nada quiero pasar unas horas junto a ti es lo mínimo que te mereces.
Quedamos donde nos conocimos por primera vez en aquel café de Berlín, y hablar sobre los viejos tiempos te he preparado una ruta de sitios relacionados con nosotros y un regalo especial para ti. No te creas que me he olvidado de que día es mañana, se perfectamente que mañana hará tres años que nos casamos y por ese motivo he preparado esto. Nos vemos en la plaza del reloj a las 12:30 para ir a dar el paseo y más tarde continuar con el café te esperaré con muchísima impaciencia.

Besos

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s